Visión del recién nacido

Cuando comienza a ver un bebé

La visión del recién nacido es prácticamente nula durante las primeras semanas de vida, a pesar de que los órganos oculares están completamente desarrollados, la visión es un proceso de aprendizaje que se inicia desde el nacimiento y dura varios años. Un bebé recién nacido mantiene sus ojos cerrados durante la mayor parte del tiempo, sin embargo y a pesar de ello, percibe los cambios de iluminación, algo que nosotros percibimos cuando cerramos los ojos, ya que los párpados no son lo suficientemente gruesos como para evitar la penetración de la luz.

La visión del recién nacido está relacionada con su cerebro, este debe aprender a interpretar las señales que le mandan los ojos y a través del aprendizaje la visión madura y aumenta la agudeza visual. Durante los primeros meses este proceso es muy intenso, pero a medida que la visión se convierte en una acción cotidiana, el proceso se ralentiza poco a poco hasta los cinco años de edad, momento en el que la agudeza visual del niño es prácticamente similar a la de un adulto, sin embargo, deberán pasar todavía unos años más hasta que se haya completado el aprendizaje de la interpretación de las señales ópticas por el cerebro.

Pero volviendo al tema inicial, la visión del bebé tras el parto es muy reducida, el pequeño apenas percibe luces o sombras, su visión es inferior al 50% de la de un adulto, la retina sólo logra captar cambios intensos de iluminación y sus pupilas responden de una forma muy débil. Cuando el bebé ya ha cumplido diez días comienzan a aparecer los primeros signos de agudeza visual, puede fijarse en un punto luminoso, sin embargo, su visión sigue siendo borrosa. La agudeza visual de un bebé y la nitidez con la que aprecia su entorno se sitúa en unos 20 centímetros, precisamente es la distancia que le separa de la madre durante la lactancia materna, de ahí que sea mayor el vínculo visual con la madre desde el comienzo de las tomas.

Tras cumplir el primer mes, un bebé ya es capaz de enfocar con mayor claridad los objetos que se localizan a un metro en su campo de visión, especialmente le llama la atención la cara de las personas que le rodean y se acercan a él para proferirle mimos. Su reacción ante ellas suele ser curiosa y agradable, nada que ver con lo descrito en la angustia del octavo mes. Es curioso que habitualmente los objetos que se le regalan a un bebé en sus primeros días de vida suelen ser coloridos, sin embargo, le llaman más la atención aquellos objetos o juguetes de color blanco o negro, y preferiblemente estáticos, recordemos que la agudeza visual todavía es deficiente y los objetos en movimiento no son percibidos con claridad a no ser que sean muy voluminosos y el movimiento que realicen sea muy lento.

Cuando el bebé ya ha cumplido tres meses, su agudeza visual ha evolucionado notablemente, el cerebro ha aprendido a interpretar muchas señales y empiezan a desarrollarse otros procesos que le permiten realizar un seguimiento de las figuras o personas que se mueven frente a él. La coordinación visual con los movimientos que puede realizar con sus manos hace acto de presencia alrededor del cuarto mes, el bebé observa sus manos, juega con ellas y comienza a explorar sus posibilidades. Poco a poco aparece la intencionalidad, si le mostramos un objeto o un juguete llamativo y colorido, distingue con bastante claridad los colores.

Recordemos que la intencionalidad es fruto de la evolución y deja atrás los primeros reflejos del recién nacido, de ello hablábamos en el post Reflejo de prensión. En el desarrollo de la visión del bebé participa su entorno y especialmente sus seres queridos, gracias a la interactividad con el bebé, los juegos, el hablarle frente a frente, enseñarle objetos, etc., su visión evoluciona y con ella el deseo de descubrir el mundo.

Por cierto, y si estás embarazada, has utilizado ya la herramienta para conocer ¿cuál será el color de ojos de tu futuro bebé?

Más información | Healt System
Más información | Terra
Foto | Upsilon Andromedae