Aprender a hablar

Aprender a hablar

Se cree que el aprender a hablar comienza cuando el bebé ya ha desarrollado su capacidad expresiva mediante gestos y la excesiva atención al mundo que les rodea, mientras que otros expertos piensan que el preludio al lenguaje es la imitación que los bebés hacen del mundo adulto. Lo que a estas alturas está claro es que cada niño es distinto y que todo varía según su factor genético y los factores ambientales. Los expertos señalan que normalmente sobre el final del primer año de vida es cuando comienzan a decir sus primeras palabras, que suelen ser sí o no, papá y mamá, anteriormente tan sólo balbuceaban.

El ambiente del bebé es muy importante, su entorno es vital para su aprendizaje, hay que intentar que en su entorno existan elementos que favorezcan el aprendizaje del lenguaje, por el movimiento, los colores, las texturas, todo lo que pueda ayudarle a expresarse y le motiven e incentiven a aprender a hablar.

Los primeros balbuceos siempre irán acompañados de gestos que se deberán a la curiosidad y el excesivo interés por todo lo que le rodea ya que  aprender a hablar junto con el caminar es lo más importante que van a hacer durante los primeros años de su vida. Sobre los ocho meses el niño ya es capaz de distinguir entre lo auditivo, lo táctil y lo visual.

Incluir al bebé en las conversaciones, utilizar frases y expresiones fáciles de entender y recordar, repitiéndolas de vez en cuando, responderle siempre correctamente para no confundirle, leerle cuentos, cantar canciones, nombrar a los familiares cuando aparezcan o en fotos para que les reconozca, y tener paciencia son consejos básicos para que el niño aprenda a hablar y a mejorar su pronunciación.

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Foto| Erika Walsh