Castigo infantil

Travesuras de los niños

Hay mucho que hablar sobre el castigo infantil, castigar a un niño de forma correcta no resulta nada sencillo y más sabiendo que en muchas ocasiones el castigo puede suponer un verdadero perjuicio para los niños. Existen problemas como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que provoca que los niños no estén quietos y continuamente se estén comportando mal como un modo de llamar la atención, castigarles aumentaría la frustración que sufren.

Otros niños pueden ser un poco patosos, rompen cosas, ensucian más de lo normal…, son problemas que se solucionan con el tiempo y con grandes dosis de cariño, en cambio, castigarles provocaría un incremento de la baja autoestima. Con respecto al castigo infantil, recomendaríamos ver algunos episodios de Supernanny para darnos cuenta de que son más efectivas las normas que se apliquen en el hogar, el comportamiento y la actuación de los padres, que cualquier castigo.

En algunos casos parece que el castigo infantil puede ser el único método que puede surtir efecto, pero nunca se debe recurrir al castigo físico, ni con una bofetada, puede no resultar nada eficaz y agravar los problemas. Los niños reaccionan en muchas ocasiones con sentimientos negativos y en ellos quedan secuelas psicológicas. Castigar de forma efectiva es difícil y más hacer entender a un niño el motivo del castigo, por tanto nunca deberíamos imponer un castigo a la ligera, los padres deben ejercitar la virtud de la paciencia y la comprensión antes de llegar a estos métodos.

Cuando se castiga a un niño hay que utilizar un lenguaje claro y explicarle el motivo del castigo, la coherencia y los métodos deben ser siempre los mismos, es decir, siempre se debe imponer el mismo castigo ante la misma travesura o trastada y no se debe pasar por alto en ninguna ocasión, ya que los niños dejarían de creer en las explicaciones que les han ofrecido los padres en ocasiones anteriores.

En un castigo infantil nunca se debe mostrar agresividad o extremada autoritadad, un rostro y un tono serio en las explicaciones ofrecidas bastan para mostrar la desaprobación ante una mala conducta. Hay que hacer entender al pequeño que lo que se desaprueba es la conducta y no a él mismo, error que podría provocar sentimientos negativos y algún trauma en el pequeño.

Tampoco se debe amenazar y esta es una actitud que algunos padres adoptan. La amenaza no sirve de nada y más si no se cumple, el niño termina obviándolas y no toma en serio las palabras y explicaciones de los padres. Más que una amenaza, se debe dar un aviso dejando perfectamente claras las consecuencias de la mala conducta, y en el caso de reiteración, hacer efectivo el castigo pero siempre con la coherencia que anteriormente hemos mencionado.

Muchos niños no son conscientes de sus actos y por ello, el mejor camino en la educación y rectificación es el diálogo y el entendimiento, un castigo sólo se puede imponer cuando el niño es consciente de sus actos. Ningún padre quiere castigar a sus hijos, pero es evidente que en ocasiones el comportamiento que los pequeños muestran obliga a ello.

Foto: giuseppe porzani