El primer año de vida de un bebé determina su carácter

El primer año de vida determina su caracter

La Universidad de Chicago ha realizado una investigación en la que revela que la forma en la que las madres interactúan y se relacionan con sus hijos marcará la forma en la que se comportarán desde los cuatro años hasta el comienzo de la adolescencia (sobre los trece años).

Se centraron en descubrir si el carácter del bebé y la forma de comportarse las madres con ellos durante el primer año ayudaba a predecir su futuro comportamiento de conducta. Los autores de la investigación siguieron a unos 1.863 niños de entre 4 y 13 años evaluando el temperamento de los bebés y el tipo de educación que dieron las madres. Evaluaron sus niveles de actividad, en qué grado eran asustadizos, predecibles o exigentes y si tenían tendencia a ser caprichosos. En cuanto a las madres siguieron el grado de estimulación que proporcionaban al pequeño, su respuesta frente a las demandas de sus hijos y la aplicación de límites o castigos físicos al menor como los azotes.

Los problemas que fueron surgiendo en algunos menores posteriormente fueron hacer trampas, mentir, problemas de conducta en la escuela, desobediencia, actitudes intimidatorias, ausencia de remordimientos ante malas acciones… Los niños estudiados que durante su primer año de vida habían sido menos caprichosos, más predecibles y cariñosos, habían tenido después un nivel menor de riesgo a padecer conductas conflictivas en el futuro. Los caprichosos o los que se quejaban demasiado fueron los más propensos a tener problemas de conducta en el caso de los varones y en el de las mujeres fueron las que tenían más tendencia a asustarse las que más adelante tendrían problemas.

En cuanto a la forma de reaccionar las madres ante las demandas de los niños también fue un factor importante,  pero sólo en el caso de los niños poco miedosos en la tierna infancia. La aplicación de castigos físicos durante su infancia también influyó aunque en menor grado.

Por lo que quedó claro que los niños menos exigentes, más predecibles y con más estimulación por parte de sus madres fueron los que menos tendencia a padecer problemas de conducta tuvieron de todos los niños estudiados.

Vía | www.eliceo.com
Foto| Dreef