La acetona

acetona

La acetona se encuentra de forma natural en concentraciones bajas en el cuerpo humano fruto de la degradación de la grasa. La acumulación de acetona en la sangre del niño hace que su descomposición propicie mal olor de la orina o del aliento cuando es eliminada por las filtraciones del riñón o a través de la vía pulmonar.

¿Cómo se produce la acumulación de acetona? Las células se nutren principalmente de glucosa y si el organismo no puede usarla por alguna circunstancia (generalmente una enfermedad), recurre a fuentes de energía alternativas, como las grasas. Es en este momento cuando con la utilización de las grasas se producen los cuerpos cetónicos.

Un niño necesita hasta cuatro veces más glucosa que un adulto, y además, las reservas de glucosa en los niños son mucho más limitadas, por lo que tras un estado febril prolongado o de un ayuno causado por alguna enfermedad, el organismo del niño quema mucho más deprisa los azúcares para poder conseguir energía. El desgaste de estos depósitos de azúcar hace que el organismo del niño empiece a gastar las grasas como fuente suplementaria energética, de esta manera puede hacer frente a una posible crisis de hipoglucemia o a una bajada de azúcar en la sangre.

Es fácil detectar la acetona a través del olor del aliento de un niño, es muy característico, se compara al olor de las manzanas ácidas (reineta), además, en ocasiones el niño suele mostrar síntomas de cansancio e incluso sufre vómitos. Para determinar la existencia de acetona, lo mejor es hacer las pruebas con unas tiras reactivas impregnadas con una sustancia química específica que en contacto con la orina cambian de color y confirman la posible presencia de acetona.

Para bajar los niveles de acetona del organismo, se puede ofrecer al niño zumo con azúcar dándoselo en pequeñas cantidades o a sorbitos, ya que ese estado de angustia por vómito imposibilita que pueda tomárselo normalmente. Una situación prolongada de ayuno, propicia un aumento de la acetona, hay que recordar que en grandes cantidades esta sustancia es una toxina para el organismo del pequeño y es necesario eliminarla.

Si la acetona no es eliminada al cabo de 24 horas, lo mejor es acudir al pediatra para que le realice las pruebas pertinentes y se pueda descartar alguna alteración metabólica como pudiera ser el hipertiroidismo o la diabetes.

Una opción que recomiendan algunos pediatras en el caso de acetona en el pequeño, es proporcionarle suero casero a base de agua mineral, zumo de limón, azúcar, una pizca de sal y de bicarbonato. Es un remedio que permitirá disminuir esos niveles de acetona y por consiguiente las ganas de vomitar.

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