¿Por qué se aburren los niños?

¿Por qué se aburren los niños?

¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestro hijos decir que están aburridos? Seguramente han sido tantas que ya perdimos la cuenta, sobre todo en medio de la época estival donde parece que el calor y la falta de actividad escolar los incentiva a sentirse así.

Tengamos en cuenta que la mayoría de los niños suelen ser inagotables, y muchas veces se cansan de practicar los mismos juegos una y otra vez. Así los vemos recorrer la casa en búsqueda de un nuevo entretenimiento que en algunas oportunidades no llega.

En ese momento, por lo general escuchamos que nuestro hijos nos comentan que están aburridos, tal vez intentando que como padres y adultos podamos indicarles qué es lo que pueden hacer para encontrar algo divertido.

Ante esta situación, existen dos clases de padres. Por un lado, aquellos que buscan rápidamente alguna actividad para que sus hijos se entretengan, tan siquiera por algunos lapsos, y para ello les proponen leer un libro, jugar con algún juguete o juego de mesa, realizar alguna manualidad o demás.

Por otro lado, se encuentran los padres que dejan que sus hijos continúen aburriéndose, sin buscar una solución a esta situación, lo que conlleva por lo general al mal humor del pequeño y algunas posibles rabietas.

Los padres, más allá de la postura que tomen ante la situación, aseguran que lo mejor es la respuesta que han elegido a la insistencia del niño, sin evaluar cuál es la forma más correcta de mantener a sus hijos en actividades que les provean diversión.

No obstante, de acuerdo a la opinión de los especialistas, existe una solución que permite que los niños comiencen a desarrollar su capacidad de estructurar sus actividades. Para ello, los pequeños deben responder a una serie de normas relacionadas a los horarios.

Es cierto que esto es muy fácil de lograr cuando nos encontramos en época escolar, ya que nuestros hijos se mantienen ocupados con las actividades escolares y extraescolares, los deberes, la práctica de deportes y los momentos para el juego.

El mayor inconveniente surge durante la época de vacaciones, que es precisamente el momento en el cual los niños tienen más tiempo libre por la disminución de actividades relacionadas a la escuela. Allí es inevitable que surja el aburrimiento.

Para solucionar esta situación, los expertos aseguran que lo más recomendable es que los adultos planifiquemos correctamente nuestro día para dedicar parte del mismo a realizar actividades junto a nuestros hijos.

Lo mejor es planear salidas, ya que el salir de casa nos permite romper con la rutina diaria y ofrecer al niño un nuevo escenario para sus juegos.

Por otra parte, también es importante que nuestros pequeños comprendan que el aburrimiento no tiene porqué ser malo, ya que nos aporta enseñanza, porque debemos dedicar parte de nuestro día para relajarnos sin hacer ninguna actividad.

Incluso, los momentos de aburrimiento del pequeño pueden ser utilizados para que aprenda a realizar otro tipo de actividades que no suele llevar a cabo durante el invierno, como por ejemplo ayudar a mamá y a papá con sus quehaceres, colaborando en la cocina, con el baño de la mascota, con el lavando del coche, con el orden en la casa y demás.

Asimismo, los momentos de aburrimiento suelen ser los mejores lapsos del día para compartir una interesante y rica conversación entre padres e hijos.

Cabe destacar, que la mayoría de los psicólogos coinciden en asegurar que en realidad el aburrimiento de los niños y sus demandas son la forma que utilizan para llamar la atención de sus padres.

Vía | Guía Infantil
Foto | John Morgan