Huertos escolares

Huertos escolares

En varias ocasiones hemos reivindicado una asignatura de nutrición y salud en los colegios como parte de una estrategia para mejorar la alimentación de los más pequeños, pero también es interesante que los niños aprendan cómo se producen algunos alimentos y cuáles son los frutos que se obtienen de las labores agrícolas, para ello nada mejor que fomentar los huertos escolares.

Un huerto escolar es una herramienta educativa muy valiosa que fomenta el respeto medio ambiental, los valores ecológicos, el conocimiento de la sostenibilidad, permite disfrutar de alimentos cultivados por los propios escolares y valorar sus propiedades organolépticas, son muchos los beneficios que se obtendrían en los colegios si se instauraran huertos escolares.

Lo cierto es que poco a poco este tipo de iniciativas en Europa proliferan y son cada vez más los programas educativos en torno a la creación de huertos escolares. Para que este tipo de iniciativas sean viables se requiere la implicación de los niños, los profesores y los padres, si queremos que los niños cambien sus hábitos nutricionales y valoren los alimentos saludables, una huerta escolar debe ser contemplada en la educación. Con ello, los niños además aprenderán a trabajar en equipo, adquirirán conocimientos de horticultura y realizarán actividades físicas que resultarán beneficiosas y agradables.

Un pequeño huerto proporciona los recursos educativos y los alimentos necesarios para que los niños se sientan atraídos y disfruten con la producción de los alimentos que después podrán degustar en el colegio o en su hogar, deben ser alimentos fáciles de cultivar, patatas, tomates, zanahorias… incluso se pueden utilizar algunos árboles frutales, cerezos, nísperos, manzanos, perales… un conjunto de herramientas que contribuirán a encauzar hábilmente los hábitos saludables y nutricionales de los niños.

Obviamente es necesario que los niños sean conducidos por alguien con experiencia en el campo del cultivo hortofrutícola, un padre, un profesor aficionado al cultivo de la huerta, una persona mayor, en este aspecto pocas son las limitaciones. Con respecto al terreno, quizá en las grandes ciudades es un poco más complicado, pero no imposible, disponer de una zona en el área de recreo es posible.

Con los huertos escolares además se adquiere un compromiso y una responsabilidad, los niños desarrollan aspectos de gran valor que les servirá en edad adulta. Seguramente más de un padre podrá compartir con los lectores los beneficios obtenidos por sus hijos a partir de un huerto escolar o por un huerto propio de la familia, la producción de alimentos se convierte en un juego de niños muy instructivo y educativo. Ahora los huertos no son sólo una de las actividades que se ofrecen en los campamentos de verano, o una actividad que se puede realizar en eventos como MamaTerra.

Queremos invitar a los lectores, maestros, educadores y padres en general a conocer huertos y jardines escolares, un proyecto incluido en el programa Educar Hoy por un Madrid más Sostenible, del Ayuntamiento de Madrid y seguir los consejos ofrecidos para desarrollar huertos escolares en otras comunidades, son demasiados los beneficios como para obviarlos. Al principio indicábamos que es necesario instaurar una asignatura de nutrición y salud en las escuelas, algo que el propio Ferrán Adrià solicitaba como un reto a cumplir para el 2030 y del que hablábamos en el post Cocina Sana para los peques… y para toda la familia, pero además, como complemento también deberían hacerse realidad en todas las escuelas los huertos escolares.

Foto | US Embassy New Zealand’s