Diarrea en bebés

deshidratación

La diarrea en bebés se puede producir por varios motivos, pero principalmente surge como consecuencia de una infección gastrointestinal. Habitualmente en un bebé se considera normal un rango de entre 2 y 7 deposiciones por día cuando toma leche materna, cuando se trata de leche de fórmula el rango se limita de 1 a 3 diarias. Es muy importante saber discernir una diarrea de una deposición normal, hay que tener en cuenta que al no disfrutar de una alimentación sólida, los bebés realizan distintos tipos de deposiciones, siendo las heces de varios tipos, líquidas, semilíquidas y grumosas con colores verdosos o amarillos.

¿Cómo saber si el niño padece diarrea en bebés? En este caso los cambios que veamos en el comportamiento del bebé será el principal elemento de juicio para discernir si sus deposiciones son normales y sufre diarrea, debemos prestar atención a las ganas de comer, si el aumento de peso va bien, el humor del niño o la falta de secreciones pueden ser las claves. Si el niño llora sin soltar lágrimas, presenta poca saliva, orina muy poco y tiene síntomas de decaimiento, son algunos síntomas asociados a padecer una diarrea, ante cualquiera de estos síntomas lo más recomendable es acudir rápidamente al servicio de urgencias.

En los casos de diarrea es fundamental que se evite la deshidratación ya que de ella se pueden derivar graves consecuencias llegando en algunas ocasiones incluso a la muerte, por eso, ante cualquier signo o duda, es preferible acudir al pediatra para evitar complicaciones. Con las diarreas el organismo del bebé pierde mucha agua y minerales esenciales como puede ser el potasio o el sodio y es necesario reponer estos elementos a fin de evitar la deshidratación. Habitualmente los especialistas recetan una Solución de Rehidratación Oral para procurar al organismo los elementos perdidos.

Uno de los principales focos que provocan la diarrea en bebés es a través del contagio por microorganismos que alcanzan la boca en los primeros meses a través de la leche o el agua. No hervir correctamente la leche o el agua puede ser una vía de acceso de los gérmenes al organismo del pequeño, por eso es fundamental extremar las medidas de higiene con todo aquello que pueda estar en contacto con la boca del bebé. En invierno quizá no ocurre tanto, pero con el buen tiempo aparecen los insectos, portadores de enfermedades que atacan especialmente a los organismos más débiles. Una mosca que se pose sobre el chupete o la tenina del biberón puede provocar el comienzo de una infección.

Para evitar en la medida de lo posible que el bebé pueda sufrir una infección gastrointestinal, hay que prestar atención a unas sencillas normas, además de hervir correctamente los líquidos es necesario que las personas que entren en contacto con los alimentos que se le suministrarán al bebé se laven bien las manos, también es necesario higienizar bien los recipientes que se utilizarán para la alimentación. Es muy recomendable utilizar agua de calidad, en el mercado podemos encontrar distintas marcas de aguas indicadas para el bebé que reúnen los requisitos sanitarios adecuados para garantizar su seguridad.

Ahora nos encontramos en una época en la que las gastroenteritis hacen buen acto de presencia, esta enfermedad es muy contagiosa y suele estar asociada al denominado síndrome de guardería, de hecho, es una de las enfermedades con mayor incidencia en los niños con menos de dos años de edad.

Cuando son más mayores, al ingerir alimentos sólidos es mucho más fácil detectar la diarrea a través de la consistencia de las deposiciones. En este caso el especialista también recomendará una Solución de Rehidratación Oral y el tratamiento y dieta adecuados para eliminar la infección y volver a un estado saludable.

Más información | Babysitio
Foto | Monika Adamczyk