Madre primeriza, consejos

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Cuando se tiene un hijo por primera vez existen muchos miedos tanto por parte de la madre primeriza como por parte del padre primerizo. Mientras se está en el hospital, permanecemos tranquilos porque sabemos que tenemos la ayuda de los expertos y que estamos en buenas manos, pero cuando salimos de allí es cuando nos asaltan las dudas.

Lo primero que hay que tener bien claro es que somos totalmente capaces de cuidar de nuestro hijo y no hay que dejarse llevar por los nervios, ya que nadie ha nacido enseñado y nuestro bebé nos irá indicando poco a poco sus deseos y nosotros con el tiempo iremos conociendo sus necesidades conforme aprendamos a comunicarnos con el bebé.

Ante todo hay que seguir las instrucciones de nuestro pediatra, ya que son profesionales y saben lo que mejor necesita nuestro bebé. La ayuda de las abuelas siempre es bien recibida por la madre primeriza, aunque hay que tener claro que el hijo es nuestro y no anteponer sus deseos a los nuestros, siempre es bueno tener consejos de personas que ya hayan pasado la experiencia de criar hijos, pero no se tienen que convertir en órdenes.

Hay que estar tranquila, incluso cuando no sepamos porque llora el bebé porque si nos ponemos nerviosos se lo transmitimos al bebé y no ayudará a calmarle, ya que el estrés de la madre afecta mucho al niño. El llanto es su manera de expresarse, y sobre todo al principio las causas más habituales de que el pequeño llore serán por hambre, porque esté sucio, por los cólicos de lactante o por sueño, ya que los recién nacidos duermen la mayoría del tiempo y sólo se despiertan para comer.

Al recién nacido le gusta el contacto físico, sobre todo con la madre, y los primeros días es recomendable pasarlos en casa, para que la madre pueda recuperarse, para que el niño se habitúe a su nueva vida y que ambos vayan conociéndose. Además el niño aún está muy indefenso ante los virus, si se va a salir en invierno mejor hacerlo en las horas centrales del día y en verano a última hora o a primera cuándo aún no apriete el calor.

Si vamos a darle el pecho, hay que armarse de paciencia, ya que al principio cuesta. Es importante colocarle en la postura adecuada, y no meterle prisa, ya que hay muchos niños que les gusta estar al pecho, incluso llegan a dormirse en él y aún así están comiendo. Al principio sobre todo pedirán cada dos horas o tres comida, no hay que dudar en ponérselo al pecho cada vez que quiera porque, aparte de alimentarse, es un contacto directo con la madre que beneficia a ambos. La lactancia materna proporciona muchos beneficios y es algo que una madre primeriza debe plantearse.

La ayuda del padre o de alguna otra persona es fundamental, ya que el cuerpo de la madre tiene que recuperarse y toda ayuda le será valiosa, que acunen al bebé mientras ella descansa, o le ayude a colocárselo al pecho o sobre todo a cambiar pañales ya que es algo nuevo para ambos.

Nunca olvidéis que todo el que tiene un hijo por primera vez pasa por las mismas dudas y miedos, pero con confianza y paciencia se va aprendiendo a ser padre y madre y a criar a nuestro bebé fuerte y sano.

Vía | mujerglobal.com
Foto| travis manley