Convulsiones en los niños (I)

Convulsiones en los niños (I)

Una convulsión es un ataque causado por la actividad nerviosa inusual del cerebro. Se produce más a menudo en los niños que en los adultos porque el cerebro infantil está todavía en desarrollo y por lo tanto es más sensible a las alteraciones que el del adulto.

Las causas de las convulsiones en los niños varían, en la mayor parte de los casos o bien se desconoce o se debe a una elevada temperatura derivada de alguna infección menor. Sin embargo también pueden producirse convulsiones en los niños que padecen parálisis cerebral o meningitis, al igual que también pueden producir convulsiones alteraciones metabólicas como cuando un niño diabético recibe una dosis excesiva de insulina.

Convulsión del gran mal;

Éste es el tipo más común de convulsión, el niño cae de pronto al suelo inconsciente con brazos y piernas rígidos y después de unos segundos los brazos, las piernas y a veces la cara empiezan a contraerse o a tener espasmos rítmicos a menudo violentos. El ataque usualmente dura unos minutos y durante este período el niño pierde el dominio de los esfínteres vesical  anal. Durante los siguientes minutos recupera la conciencia y está irritable y puede quejarse de dolor de cabeza, poco después queda profundamente dormido varias horas y al despertar vuelve a la normalidad.

Cuando el niño tiene fiebre alta casi todas las convulsiones toman el aspecto de las del gran mal aunque otras pueden ser consecuencia de la epilepsia. Una o dos convulsiones del gran mal de corta duración tienen muy pocas probabilidades de ser nocivas pero varios ataques prolongados pueden llegar a lesionar un lóbulo temporal del cerebro.

Convulsión del pequeño mal;

Pueden producirse muchas veces en un día, a menudo se toman erróneamente por “soñar despierto” ya que el niño de pronto se queda inmóvil y contempla con la mirada vacía unos pocos segundos, ocasionalmente incluso puede vacilar o caerse al suelo. Después de la convulsión el niño no da muestras de haberse percatado de lo sucedido. Casi todos los niños que han sufrido el pequeño mal se curan con la edad.

Convulsión psicomotora;

Sin ninguna razón aparente de súbito el niño se para y fija la mirada y luego actúa de forma agresiva o intimidado, este comportamiento puede cesar o progresar hasta una convulsión completa importante que dura unos pocos minutos y después el niño es incapaz de recordar lo sucedido.

Espasmo infantil;

Con una sacudida repentina el bebé o el niño se dobla por la cintura durante un segundo o dos, esta convulsión que se produce varias veces por día aparece a la edad de tres meses y en ocasiones continúa varios años.

Foto| -Gep-