Coartación de la aorta

Coartación de aorta

Los problemas que pueda sufrir el feto es algo que nos tiene constantemente preocupadas a las madres durante todo el embarazo, pero cabe decir que la gran mayoría de embarazos y partos salen bien, trayendo a la vida a un hermoso bebé sano y salvo al que querremos el resto de nuestros días. Pero a veces puede haber algún problema, sobretodo cuando hay la posibilidad de enfermedades congénitas.

La coartación de aorta es un problema del corazón hereditaria que empieza durante la vida fetal. Esta se caracteriza por la obstrucción parcial o total de la arteria principal del cuerpo humano, la aorta. Estando normalmente su localización en su posición descendente.

Según algunos estudios la coartación de aorta la padecen más a menudo los hombres que las mujeres, siendo la relación: cada dos hombres con la enfermedad – 1 mujer. (1:2)

Esta cardiopatía puede asociarse con otros trastornos como el ductus, la comunicación interventricular (CIV), alteraciones de las válvulas cardíacas y más a menudo con el síndrome de Turner. Sus manifestaciones son mínimas aunque se pueden presentar con un sobreesfuerzo, o haciendo deporte, produciendo dolor o debilidad, pero se puede detectar con facilidad en un examen rutinario de control al medir la presión arterial y que esta aumente.

Para detectarla en niños pequeños hay dos pasos, una sería tomar el pulso en la parte superior del cuerpo y posteriormente en la inferior (siendo la primera fuerte y la segunda muy débil). Y luego lo mismo con la presión arterial. Los recién nacidos o lactantes con coartación de aorta grave muestran fallos del corazón y mala circulación en la parte inferior del cuerpo y eso produciría un notable cambio de color en las extremidades del niño, siendo estas más azuladas.

La solución a esta cardiopatía suele ser quirúrgica para que sea posible la corrección de la obstrucción y es mejor corregirla cuando antes mejor para que el corazón no sufra. Si el niño no presenta síntomas se le puede programar la intervención lo antes posible, pero si el niño si los presenta deberá recibir un tratamiento para mejorar y estabilizarse antes de la operación.

Si la operación fuera después de la infancia el porcentaje de éxito es mucho menor y no ofrecen ninguna garantía a causa del deterioro del corazón debido a la cardiopatía.

Y por último, aunque la operación es difícil y se necesita un seguimiento del cirujano, la recuperación de la cirugía suele ser favorable (sin problemas postoperatorios). Además, tenemos la suerte de que la medicina avanza cada día y se aparecen descubrimientos nuevos e importantes como el nuevo sistema de diagnóstico de cardiopatías congénitas.

Más información | Zona Pediatrica
Foto: butorétoilé