El cordón umbilical

Estructura del cordón umbilical

El cordón umbilical es el tubo que une al feto con la placenta, es decir, uno de los extremos está insertado en la placenta, y el otro extremo se sitúa en el ombligo del feto. A través de este tubo el feto puede recibir todos los nutrientes y el oxígeno necesario para su desarrollo, que son aportados por la sangre materna.

Las medidas del cordón umbilical varían dependiendo de cada embarazo pero generalmente su medida ronda los 50 centímetros, aunque en algunos casos el cordón puede ser extremadamente largo sobrepasando los 80 centímetros y en otros casos, ser inferior a los 35 centímetros de longitud.

El cordón umbilical empieza a formarse en la segunda semana del embarazo, en realidad no es propiamente un cordón, sino un pedículo en el que se encuentra fijado el embrión y que a medida que avanzan las semanas del embarazo se transformará en el definitivo cordón umbilical.

La forma del cordón umbilical es helicoidal, es decir, con forma de hélice o turbina que en la mayoría de los casos se retuerce y gira en sentido contrario a las agujas del reloj, algo que todavía no han logrado explicar los especialistas.

En el interior del cordón umbilical se encuentran dos arterias umbilicales y una vena umbilical que permiten la llegada de los nutrientes y el oxígeno al organismo del feto, y la recogida de desechos resultantes de la actividad celular. Una de las anomalías más frecuentes en el cordón umbilical es precisamente la ausencia de una de las arterias, es lo que se denomina arteria umbilical única. Esta malformación puede ser causada por la atrofia de una arteria, aunque no se sabe muy bien por qué ocurre. Como dato curioso a destacar sobre este problema, mayoritariamente es la arteria izquierda la que suele atrofiarse.

Recordemos que el cordón umbilical es parte implicada en el denominado sufrimiento fetal, su compresión por parte del feto puede alterar la recepción de nutrientes y oxígeno derivando en severas complicaciones para él. Además de las arterias y la vena, en el interior del cordón podemos encontrar la denominada gelatina de Warton, parte integrante del tejido formado por distintas células mesenquimatosas, células con gran potencial terapéutico y que comúnmente conocemos como células madre. Recordemos también la importancia de la donación del cordón umbilical y cómo la sangre que contiene puede tratar diferentes enfermedades, como la leucemia, tumores, etc.

Tal es su valor que cada vez son más las familias que desean conservar la sangre del cordón umbilical, ya que podría ser utilizada para curar futuras enfermedades en los niños. Por ello existen diferentes bancos de cordón umbilical (públicos y privados) que se dedican a la extracción y almacenamiento de las células madre, pero de este tema ya hablaremos en mayor profundidad por la controversia que suscitan los bancos privados.

Foto | Drcorneilus