
Los juguetes magnéticos van a estar más controlados, ya que ha entrado en vigor la prohibición de vender juguetes magnéticos sin la información tipo: “Atención. Este juguete contiene imanes o componentes magnéticos”, para evitar los riesgos que pueden provocar en la salud de los niños que los manipulan.
A partir de ahora, los juguetes magnéticos deberán ofrecer la información bien visible y comprensible en su envase, informando a los padres de que el juguete que están adquiriendo tiene imanes o similares, que en caso de accidente pueden causar graves daños en la salud de sus hijos.
La ingesta accidental de imanes u otros componentes magnéticos, así como pilas de botón que muchas veces se encuentran en los juguetes, pueden perforar el intestino, provocar infecciones u obstrucciones.
El material que recubre las pilas desaparece con el contacto del ácido gástrico, y con un proceso químico puede provocar daños en el esófago, estómago e intestinos. Si un niño se traga un imán, es posible que lo expulse con las heces, pero si traga más de uno y sobre todo en diferentes momentos, cada imán permanecerá en una zona del intestino, pueden atraerse en el abdomen y perforar las asas intestinales y como consecuencia, provocar una peritonitis, una perforación intestinal o necrosis por compresión.
Hay muchos juegos de mesa o de construcción que son de pequeño tamaño y llevan un imán, si el pequeño se traga uno, no nos daremos cuenta a no ser que nos lo diga o se atragante. Siendo conscientes de que el juguete que está en manos de nuestros hijos tiene un imán y de los peligros que encierra, es posible que no entren más juguetes magnéticos en casa o que multipliquemos las precauciones a la hora de manipularlos.
Lo sorprendente es que esta nueva ley que prohíbe la comercialización de juguetes magnéticos sin el etiquetado correspondiente, vaya a durar solamente 12 meses, aunque anuncian que pueda prolongarse, ¿no debería ser de por vida?
Hay muchos juguetes que a simple vista sabemos que llevan un imán, pero hay muchos otros que no. La información es un derecho de los consumidores y debería ser obligada sobre todo cuando el bienestar y la seguridad de los usuarios puede estar en peligro.
El Comité Europeo de Normalización informa sobre 32 casos de ingesta accidental de dos imanes de un juguete o un imán y un objeto metálico en algo más de un año. Estos niños, con edades comprendidas entre los 10 meses y los 12 años, naturalmente precisaron tratamiento médico. Es posible evitar estos accidentes que pueden llegar a provocar la muerte, hagamos todo lo posible para ello.


