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Los huesos del recién nacido

| 27 de julio de 2009Categorías: Salud

Los huesos del recien nacido

Cuando tenemos que coger un bebé recién nacido una de las cosas que más miedo nos da al verlo tan pequeñito es el poder hacerle daño ya que nos parece una criaturita frágil y delicada y nos hace sentirnos un poco torpes a la hora de levantarlo o acunarlo.

Durante su crecimiento dentro de la barriga materna el niño ha desarrollado su musculatura pero apenas la ha ejercitado, por lo que sus huesos que son los que dan puntos de apoyo a sus músculos no precisaron muchos componentes minerales como el calcio y el fósforo ya que no necesitaban estar muy fuertes, de ahí que el esqueleto del recién nacido sea muy flexible.

Los huesos del recién nacido tienen bajo contenido en sales minerales por lo que presentan poca resistencia a la contracción muscular, deformándose con facilidad pero sin llegar a romperse, algo que se nota cuando respiran en sus costillas que se mueven al compás de la respiración  sobre todo si está agitada.

Una alimentación adecuada, pasearle a diario para que la luz del sol le ayude a crecer hacen que el niño crezca sano y fuerte y que los huesos del recién nacido se fortalezcan.

La cabeza del recién nacido es bastante grande respecto al resto del cuerpo, los huesos flexibles y los débiles músculos del cuello no pueden sostenerla bien, por lo que hay que sujetar bien la cabeza cuando coges en brazos al pequeño. Su cráneo también es muy blandito y sensible ya que los huesos que lo componen no están completamente mineralizados ni soldados entre sí. Si debido al esfuerzo al nacer su cabeza se ha deformado un poco no te preocupes, no tardará más de un mes en adquirir una forma redondita. Eso sí para que no se aplane por ningún lado deberás cambiarle de posición s un lado y a otro cada cierto tiempo cuando duerma, pero siempre durmiendo boca arriba.

Al tocar la cabeza del niño notarás que sus huesos no son lisos y que presentan bordes bien definidos, médicamente se denominan suturas, entre ellas quedan unos espacios vacíos conocidos como fontanelas, en los que se puede observar el latido cardiaco, sobre los 18 meses estos latidos dejarán de ser perceptibles a la vista.

En cualquier caso los huesos del recién nacido son más fuertes de lo que crees, no te obsesiones pensando que le vas a dañar al cogerlo o por tocarle o lavarle la cabeza, es delicado pero no de cristal.

Vía | crecerfeliz.es
Foto | csr02083

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