Anomalías congénitas en las extremidades inferiores

Rodilla vara, rodilla valga

Cuando el bebé comienza a andar, es posible detectar anomalías congénitas en las extremidades inferiores, por ello es muy importante observarle cuando empieza a dar sus primeros pasos, la posición de las piernas y la forma en la que da los pasos son hechos reveladores que nos pueden mostrar la existencia de algún problema u anomalía congénita.

Una anomalía o enfermedad congénita es un problema asociado al desarrollo embrionario o al parto, aunque también puede ser resultante de factores ambientales o de la herencia genética. Algunas anomalías congénitas son difíciles de detectar tras el nacimiento, sólo se detectan cuando el bebé atraviesa determinadas etapas como es el momento de aprender a andar. Otras enfermedades o anomalías congénitas en cambio, son rápidamente identificadas tras el parto.

Como decíamos, la posición de las piernas y el modo de dar los pasitos son hechos reveladores, si un niño arquea demasiado las piernas al andar como si se tratase de un cowboy, y sus tobillos terminan tocándose formando una especie de óvalo, el problema que podría sufrir es la denominada rodilla vara. Este problema en la mayoría de ocasiones está relacionado con el peso del niño, que le provoca el arqueamiento de las piernas, su incidencia es mayor en los niños que en las niñas y suele desaparecer a los tres años de edad, cuando las piernas son más robustas.

El caso contrario, cuando las piernas forman una X, las rodillas están juntas y las piernas muy separadas, esto se denomina rodilla valga. Se trata de un problema que puede aparecer a partir de los dos o tres años de edad fruto de un trastorno fisiológico u otra enfermedad, en este caso el ortopeda realizará un seguimiento para determinar si se trata de un problema temporal o si será necesario adoptar medidas como la cirugía.

Tanto la rodilla valga como la rodilla vara suelen resolverse de forma espontánea, ambos problemas están asociados al desarrollo normal, hasta que las piernas comiencen a enderezarse completamente. Si estos problemas persisten, se puede sospechar que se trata de otras enfermedades que se pueden agravar durante el desarrollo, pudiendo ser un problema óseo como las displasias, una infección, la denominada enfermedad de Blount o tibia vara, etc.

Otra enfermedad que sería delatada por la forma irregular de las extremidades inferiores es el pie zambo, pie equinovaro o pie retorcido, malformación congénita que afecta a músculos, tendones y huesos de los pies. Este es un defecto de nacimiento donde los pies se muestran torcidos o invertidos hacia abajo, quedándose rígidos y sin poder recuperar la posición normal que deberían tener. En este caso, el pie zambo se detecta tras el parto, cuando se realiza el primer examen físico.

Ante cualquiera de los signos que hemos descrito, es necesario acudir al especialista, los pies y las piernas son el soporte del resto del cuerpo, el que permite desarrollar todo tipo de actividades y para ello es necesario que a los posibles problemas que puedan surgir, se les ponga solución lo antes posible.

Foto | Rabble