Todos los años recibimos información sobre los riesgos que plantea el no tener los alimentos refrigerados cuando sube el calor, las razones por las que un alimento o un líquido pueden ser perjudiciales para nuestra salud pueden ser muchas, como proceder de un animal enfermo, por contaminación química al tener el alimento contacto con una superficie mal lavada o mal aclarada, por contaminación directa si lo manipulamos con las manos sucias o se almacena sin tapar o refrigerar, por contaminación indirecta si tiene contacto con algún animal doméstico como la toxoplasmosis o con vegetales procedentes de tierras contaminadas…
Normalmente los síntomas de una infección alimentaria son trastornos gastrointestinales, náuseas y vómitos que aparecen al poco tiempo de haber comido o bebido el alimento en cuestión.
Para prevenir las infecciones alimentarias debemos comprar en lugares que garanticen la calidad y la higiene de sus instalaciones y proceso de envasado, después en casa hay que almacenar los alimentos y las bebidas separados de todo producto químico o de limpieza, y mantenerlos bajo llave para que los niños no puedan acceder a estos productos. Cuando limpiemos las superficies sobre las que ponemos los alimentos hay que asegurarse de aclararlo bien todo.
Cuando cocinamos un plato o lo calentamos por encima de los 65º estaremos asegurándonos de que hemos acabado con casi todos los microorganismos y los parásitos que nos pueden dar problemas. Hay que evitar que la comida pase mucho tiempo entre los 10º y los 65º, por lo que si vamos a guardar para otro día un plato que acabamos de hacer hay que ponerlo en un recipiente con tapa, dejar que pierda el exceso de calor y guardarlo en el frigorífico o en el congelador lo antes posible. Si descongelamos un alimento no hay que volver a congelarlo ya que habremos dado tiempo para que se contamine con microorganismos.
Sobre todo hay que tener especial cuidado con los alimentos de los pequeños para evitar contaminaciones o alergias alimentarias ya que están en edad de tomar muchos lácteos que necesitan estar a una temperatura determinada, por lo que cuando hagamos la compra intentar dirigirnos a casa cuanto antes y no tenerlos mucho tiempo al calor para evitar las infecciones alimentarias.
Foto| Natalia Pavlova



