¿Es inteligente mi bebé?

¿Es inteligente mi bebé?

Cuando tenemos un bebé nos solemos preguntar si nuestro hijo será inteligente, a veces dudamos un poco cuando tarda en andar o en hablar o en hacer algo que otros niños de su edad ya hacen. Una cosa debemos saber, nuestro hijo viene al mundo con muy pocos conocimientos y sin embargo a las pocas horas de nacer empieza a investigar aromas, sonidos, texturas… A los pocos meses ya interpreta, piensa, provoca cambios a su alrededor y toma decisiones. En los dos primeros años de vida pasa de ser un recién nacido indefenso a ser el mayor y mejor científico del mundo.

Los niños comienzan a aprender dentro del útero materno, sus neuronas desde entonces no descansan, todo lo que ven, oyen o respiran se convierte en aprendizaje, estímulo y desafío. Todo lo nuevo se convierte en alimento para su cerebro, su crecimiento intelectual es imparable y sorprendente muchas veces las cosas que pueden llegar a aprender en un día.

Pero para aprender mucho y con facilidad no es suficiente con ser inteligente, la inteligencia es saber pensar y razonar, pero también tener ganas de hacerlo. Para aprender influyen diversos factores como el interés, la concentración y sobre todo una predisposición emocional. Puede que te esfuerces mucho para que tu hijo aprenda los colores o los números pero el prefiera jugar a la pelota, hacer puzles o gatear por la casa lo cual supone un desarrollo intelectual mucho más significativo y efectivo para el futuro de tu hijo. Estas actividades se traducen en un autoestímulo muy especial para el niño puesto que inculcan el interés por aprender y despiertan su curiosidad.

Hay tres ideas básicas sobre la inteligencia,  la primera es estimular equilibradamente a los niños para que desarrollen sus capacidades cognitivas pero sin excitarlos y descentrarlos. Dosifica los estímulos en función del momento, los intereses y capacidades. Cuando le saques juguetes ofrécele sólo dos uno nuevo para que investigue y otro conocido que sepa manipular.

Nunca compares la inteligencia de tu hijo con la de los demás, cada niño madura a su ritmo y aprende distinto, con sus propios gustos y talentos únicos y especiales. Puede que no tenga paciencia para unas cosas porque prefiera otras distintas.

Las prohibiciones constantes obstaculizan su curiosidad y frenan sus ansias de exploración y de progreso. Es una etapa caracterizada por la actividad y debes tenerlo en cuenta para no abusar del tajante no. Permite que arriesgue, descubra y se equivoque para poder buscar soluciones por sí mismo. El desarrollo de su inteligencia depende muchos de sus errores previos, equivocarse le ayuda a aprender.

Foto|  BadrNaseem