Decisiones infantiles

Educación infantil

Las decisiones son algo presente en la vida de todas las personas, de hecho, la vida es un cúmulo de decisiones de todo tipo y sujetas a cualquier aspecto. Las personas somos la suma de las experiencias y las decisiones, cuanto más avanzamos en la vida, en la mayoría de casos más sabemos qué decisión adoptar. Por ello, es importante que las decisiones infantiles se inicien desde pronta edad (se entiende que hablamos de decisiones cotidianas) y que los padres no controlemos todo aquello que rodea a los hijos con el propósito de protegerles al máximo.

Las decisiones infantiles son muy beneficiosas y se asocian a conceptos como la responsabilidad y la comprensión, gracias a ellas los niños maduran y crecen intelectualmente. Un niño que decide suele ser más responsable y organizado, además se esfuerza mucho más en hacer lo correcto cuando sabe que sus padres confían en él. Obviamente, los niños pequeños no están preparados y los padres debemos ayudarles a tomar esas decisiones encaminándoles hacia las más correctas y acertadas. En las decisiones infantiles los padres podemos proporcionar toda la información sobre las opciones existentes y las consecuencias que se derivarán, pero al final, quien debe tomar la decisión será el niño.

Es interesante que los padres desechen la idea de que los niños no pueden tomar decisiones, seguramente, dando la oportunidad a los niños podremos darnos cuenta de que sí pueden decidir, aunque como hemos dicho, facilitando el camino. Depositando confianza en el criterio infantil y en las decisiones infantiles se logra que los pequeños adquieran una imagen positiva de sí mismos con mayor autoestima y sintiéndose más queridos y valorados.

Cuando se pretende controlar todo lo que gira en torno a los niños y se les dice continuamente qué es lo que tienen que hacer, sin permitirles que se equivoquen, no se desarrollan psicológicamente e intelectualmente como lo harían otros niños que sí deciden sobre la ropa que les gusta, lo que prefieren hacer o lo que les gusta ver. Recordemos que aunque se equivoquen, no pasa absolutamente nada y en cambio aprenden una gran lección que es parte de su educación.

Del mismo modo que las personas mayores cometen errores y cuando se dan cuenta intentan rectificarlos, los niños hacen lo mismo, tomar una decisión errónea les ayuda a aprender a rectificar y por tanto a madurar, en un futuro los problemas cotidianos los resolverán con mucha más facilidad. Otro aspecto interesante a tener en cuenta es la implicación de todos los miembros de la familia en una decisión, comentar con los hijos una decisión sobre dónde iremos de vacaciones, qué televisión vamos a comprar, etc., les enseña qué valores y criterios se adoptan y ellos terminan trasladándolos a sus decisiones. Existen muchos modos de fomentar las decisiones infantiles y es respondiendo a sus cuestiones con una pregunta cuya respuesta está implicada en la misma pregunta, es como decir blanco y en botella ¿qué es?, él decide y contesta.

Por último quisiéramos destacar que frente a las decisiones infantiles y los errores o equivocaciones que se produzcan, los padres deben interpretar que son lecciones aprendidas y nunca se les debe recriminar, ellos se dan cuenta de sus errores y no es bueno reprender la equivocación, recordemos que en el aprendizaje es fundamental la equivocación. Un buen jugador de ajedrez debe perder miles de partidas para llegar a ser un campeón. Por el contrario, cuando un niño acierta en su decisión es bueno reconocerlo y mostrarle que valoramos su acierto, los padres debemos ser su soporte siempre, tanto en los aciertos como en los errores.

Foto | Leonid Manchenkov