El albaricoque

Albaricoque

Otra fruta veraniega que queremos añadir a la lista de los que ya hemos mencionado es el albaricoque también conocido como albérchigo de delicioso sabor dulce y color amarillo rosáceo, originario de Asia y con España como importante productor  siendo la Cuenca Mediterránea donde se inició su cultivo.

Para elegirlos simplemente cogerlos entre los dedos y al presionar suavemente  ver que su consistencia sea un poquito blanda, han de estar maduros para que tengan su sabor dulce y evitar los que estén arrugados. Para que tengan buena aceptación entre los niños elegir los albaricoques más maduros para empezar a tomarlos batidos en su papilla de frutas desde los doce meses, son muy recomendables para los niños que comen poco porque tomados entre comidas estimulan el apetito.

El albaricoque contiene gran cantidad de agua y de fibra por lo que son muy beneficiosos para mejorar el tránsito intestinal, contienen vitamina A y tienen gran acción antioxidante, rico en potasio, magnesio y calcio, se puede conseguir que los pequeños lo coman en macedonia, compotas, zumos o batidos, mermelada, como un ingrediente más a la hora de hacer una tarta casera, al horno como acompañante de carnes o pescados, pelado y muy picadito acompañado de leche condensada… Como compañía de otras frutas como el plátano, la sandía, el melocotón, el melón o las cerezas contrastando en colores llamará la atención de los pequeños y disfrutarán de los beneficios de la fruta.

El albaricoque también lo hay como fruto seco conocidos como orejones, no deben ser ofrecidos al niño si es menor de 18 meses porque resultan demasiado densos y pueden atragantarse con ellos, así son especialmente calóricos y proporcionan energía inmediata.

El albaricoque contiene un hueso en su interior por lo que siempre hay que tener vigilado al niño cuando lo coma para poder quitárselo y evitar riesgo de asfixia.

Vía | frutas.consumer.es
Foto|maesejose