Reflejo de Moro

Reflejo de Moro

En neonatología el Reflejo de Moro es también conocido como reflejo de sobresalto o reflejo de abrazo, aparece en recién nacidos de manera involuntaria como respuesta a un ruido fuerte e inesperado o si el bebé siente que se está cayendo de espaldas.

El bebé tiene miedo a caerse ya que durante el tiempo que ha estado en la barriga de la madre ha estado rodeado del líquido amniótico todo el tiempo y al salir al exterior ha dejado de estar como en una piscina para pasar a un lugar seco, aireado donde la gravedad le desconcierta.

El Reflejo de Moro dura hasta los tres o cuatro meses, si perdura más allá puede significar defectos neurológicos severos,  el niño abre los brazos y encoge las piernas cuando le acuestas o le metes en la bañera ya que cree que se va a caer, para evitar que el niño sienta vértigo hay que ayudarle a perfeccionar el sentido del equilibrio que evoluciona de forma paralela al desarrollo psicomotor.

El bebé sólo puede relajarse cuando está tumbado o acunado contra el pecho o en el regazo de alguien que hace que se sienta seguro, si le cuelgan los brazos, piernas o la cabeza siente que se va a caer y se pone tenso. El problema surge justo cuando se le coge o se le deja porque desaparece el apoyo antes de que aparezca otro. Para evitarlo se puede ofrecer un apoyo antes de quitarle el que tiene para evitarle esa sensación incómoda que le asusta.

También se puede evitar el Reflejo de Moro reduciendo al máximo el espacio que os separa acercándote todo lo que puedas al bebé antes de cogerlo o tumbarlo, avisarle de tu presencia cantándole o llamándole para que no sienta que de repente se acerca alguien y lo levanta, evitar los cambios de postura bruscos, no moverse con brusquedad cuando le llevamos en brazos y procurar no pasarle de unos brazos a otros cuando vienen las visitas y si lo hacer reducir la distancia al pasarlo al mínimo.

Hay que ayudarle a mejorar el equilibrio, mecerle al son de las nanas, protegerle los oídos ya que en el oído interno es dónde adquiere conciencia de espacio e informa de los movimientos a la cabeza con respecto al cuerpo y el que le va a permitir desplazarse. Se pueden practicar ejercicios como tumbar al niño boca arriba sobre una almohada de bebé bajita y coger los extremos inferiores y arrastrarla despacio hacia derecha e izquierda, después repetirlo pero tumbado boca abajo y moviendo la almohada arriba y abajo, o girando la almohada en sentido de las agujas del reloj y después al contrario. La duración de los ejercicios debe ser de máximo un minuto cada uno y con una hora de espacio tras la toma para que no se maree.

Investigaciones realizadas por fisioterapeutas confirman que los bebés que son trasladados por sus padres en portabebés perfeccionan antes el sentido del equilibrio, en verano  puedes usar el accesorio en las horas del día en que no haga demasiado calor, cuanta más estabilidad tenga el niño antes se mantendrá sentado y llegado el momento andará mejor.

Vía|  es.wikipedia.org
Foto| NiDerLander