Lunares y manchas en la piel del bebé

Lunares y manchas en la piel de los bebés

Algunas veces el bebé al nacer presenta algún tipo de lunar o mancha en la piel, son marcas personales de las cuales algunas suelen desaparecer solas con el tiempo, mientras que otras requieren de tratamiento. Los llamados también “antojos” son simplemente anomalías en la pigmentación o en la irrigación sanguínea de la piel y raramente son indicios de un problema grave ni de una enfermedad incurable, pero hay que aprender a reconocer sus erupciones.

Las manchas o lunares que aparecen en la piel del bebé pueden ser de color, blancas, negras, grises, rojas, rosas, beiges o marrones y su forma puede variar según del tipo que sean. Las manchas que suelen desaparecer con el transcurso de los primeros días pueden ser las siguientes;

  • Milia, son pequeños quistes blancos que suelen aparecer en la cara principalmente por debajo de la nariz por una momentánea acumulación de grasa en las glándulas sebáceas que hay debajo de la piel, no requieren tratamiento ya que se van solas.
  • Sudamina, son manchas de bordes rojos e interior blanquecino corrientes en las primeras semanas de vida.
  • Eritema debido al calor, son pequeños puntos rojos que aparecen cuando el niño suda mucho y le da reacción a la piel desaparecen cuando se restablece la temperatura corporal. Muchas veces aparecen alrededor de la cintura del pañal.

Pero también hay manchas que sí requieren una atención médica por causa de algún tipo de infección, las más usuales son las siguientes;

  • Tiña, las manchas en el bebé son con forma de anillo redondeado y bordes bien definidos, el centro sobresale un poco de color rosa oscuro y suele descamarse.
  • Impétigo, las manchas parecer quemaduras de cigarrillo con los bordes bien definidos y pequeñas costras en el interior.

En ambos casos las manchas son pocas y se distribuyen por toda la piel que están en contacto con el aire y si no se tratan se multiplican rápidamente.

  • Las manchas color marrón claro suelen tener una forma irregular, pueden localizarse en cualquier lugar del cuerpo y en el momento de nacer no suelen pasar del centímetro y medio. Se deben a una mayor cocentración de melanina, son benignas siempre y cuando las manchas se reduzcan máximo a tres en el cuerpo si son muchas o aumentan deberán ser tratadas por el pediatra.
  • Efélides, son típicas de los niños rubitos o pelirrojos, son manchas marrón claro que suelen aparecer en la nariz o los pómulos, hombros y manos, las zonas más expuestas al sol, aparecen sobre los dos a cinco años y advierten de la incapacidad del cuerpo de producir melanina de una manera apropiada así como de proteger de los rayos solares, a estos niños hay que aplicarles loción protectora de factor muy alto.
  • Los lunares tienen los bordes bien definidos y de color oscuro su diámetro puede ir de 1,5 a 20 cm, suelen aparecer a partir del primer año de vida suele ser una mancha única que puede aumentar de tamaño, suelen ser benignos pero deben ser controlados por un dermatólogo.

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Foto| Melissa Schalke