Las lombrices en los niños

Las lombrices en los niños

Las lombrices son unos parásitos intestinales que sólo habitan en el intestino de los humanos, tras el  contagio las larvas tardan en madurar entre  unas tres o cuatro semanas y su apariencia es de unos pequeños hilos blancos de algodón de entre 0.5 y 1 cm de longitud. Estos migran hacia la zona anal donde las hembras ponen sus huevos.

El contagio se produce por ingestión o inhalación de los huevos, que pueden sobrevivir hasta tres semanas fuera del huésped, una higiene inadecuada como que el niño no se lave bien las manos después de ir al baño y antes de comer o el hábito de chuparse los dedos hacen que las lombrices sean muy comunes los primeros años de vida. Un estudio estima que el 40% de la población infantil las tendrá antes de cumplir los 10 años.

Los síntomas que producen son picor alrededor del ano y sobre todo por la noche ya que es cuando las lombrices descienden a poner los huevos, la sustancia gelatinosa que las recubre es la que provoca el picor, pueden provocar en el niño que se despierte varias veces, pesadillas e incluso sonambulismo.

El tratamiento consiste en un medicamento de la familia de los antihelmíticos cuyo principio activo es el mebenzadol y que debe tomarse a los 15 días de nuevo para asegurarse que no haya reinfestación. Los menores de dos años se aconseja el uso de pamoato de pirantel, con las mismas pautas de dosificación, para aliviar las molestias puedes aplicar lociones calmantes en la zona, hammamelis o caléndula y baños de asiento especialmente por la mañana que eliminarán gran parte de los huevos.

Las lombrices son imposibles de prevenir al cien por cien, pero unas correctas normas de higiene reducen las posibilidades de contagio, que el pequeño se lave bien las manos, mantener sus uñas cortas, evitar que se chupe los dedos y usar toallas diferentes en el aseo de cada persona de la casa. Una vez contagiados, tras tomar la primera dosis de medicación lavar en caliente la ropa interior del afectado, así como las sábanas y toallas. No sacudirlas nunca ya que los huevos pueden quedar flotando en el aire y ser inhalados, una especial atención de limpieza al baño tampoco está de más.

Vía|  www.crecerfeliz.es
Foto| Podfoto